“Epidemia”
Daño o desgracia que afecta a gran parte de la población y que causa un perjuicio grave.

Una de cada cinco mujeres, uno de cada siete hombres han sufrido abusos sexuales en la infancia, el 85% de ellos intrafamiliares, dentro de casa.

Y es que si se trata de enfermedades los tenemos claro “Evitar que se propague la Gripe es tarea de todos”…así comenzaba la campaña para la vacunación. Lavarse las manos varias veces al día, mantener alejadas a las personas pertenecientes a un grupo de riesgo, no compartir alimentos, vasos o cubiertos…y un sinfín de medidas para la prevención, sensibilización y visualización de esta problemática, y claro, esto no es más que un simple ejemplo, pero el “…ES TAREA DE TODOS…” seguro que se nos pasa por alto cuando de abusos sexuales en la infancia se trata, lo que nos debería hacer pensar. Y vuelve a mi cabeza el significado de esa palabra…”epidemia”…una de cada cinco, uno de cada siete.

Cierro los ojos y respiro profundamente.

Cuando yo era pequeña había una frase que se repetía mucho en mi entorno:

“LOS TRAPOS SUCIOS SE LAVAN EN CASA”

En casa, en casa…una sonrisa irónica asoma en mi cara.

En casa estaba el coco, el hombre del saco, aquel que se acercaba por las noches y perturbaba mi vida, pero por desgracia no estaba sólo, tenía un grupo de lavanderos y lavanderas que limpiaban “esos trapos sucios” en casa, y por supuesto no los colgaban en el tendedero del balcón, los secaban de puertas para dentro, para que nadie pudiese ver esa colada.

“LOS TRAPOS SUCIOS SE LAVAN EN CASA”

Me decía mi abuelo, mi padre, mi madre, mi hermano mayor, aquel tío que vino de viaje…me lo decían todos aquellos y aquellas que los ensuciaban, porque yo era el trapo, pero nací blanca, inmaculada, ellos y ellas lo ennegrecieron, lo mancharon, lo marcaron como se marca el ganado, a fuego, para siempre, eso sí, “¡tapa esa marca cariño! No vaya a ser que alguien la vea y ¿qué va a pensar?, lo de casa se queda en casa”, pero…ya no…respiro profundamente de nuevo y hablo

“LOS TRAPOS SUCIOS YA NO SE LAVAN EN CASA”

No quiero más secretos impuestos, más mordazas que me ahoguen, más labios sellados…saco a la calle mis trapos y los aireo, que les de la luz, el sol, el viento y el agua,…que goteen su suciedad y la dejen caer, fuera de mi, y aprovecho la ocasión para abrir las ventanas y las puertas de la casa, aquella en la que sucedió todo, para que salgan las cucarachas y las ratas, para que los malos olores se vayan y entren aires nuevos.

Abro la casa y muestro los rostros que la habitan, todos, no me dejo a nadie…ya es hora de airear, ayúdame a abrir esas ventanas, como si de un combate contra la gripe se tratase, limpiemos nuestras manos, alejemos los grupos de riesgo, porque…”ES TAREA DE TODOS”.