Inmóvil, ciega, muda, petrificada…muerta de alguna manera pero sigo respirando, lo que dice que vivo, que siento, que recuerdo. A mi aita le pasaba lo mismo, un día me lo confesó.

Ahora respiro profundamente, despacio y me centro en mí. Mi vientre casi vacío, lo que me pasa hoy no tiene que ver, pero está relacionado a la vez. Emociones, estados fruto de algo que aparentemente no proviene de mi infancia, pero…sí, su origen está claro. Aprendo para la próxima y tomo nota con buena letra. Todo está hilado, y respiro de nuevo, lo de ayer, lo de hoy, lo de mañana, me queda ser consciente y aprender.

Las articulaciones me duelen, un nuevo brote aflora y me para la vida. Ellas me dicen que atienda, que pare a escucharme…entro en shock de nuevo, inmóvil, ciega, muda…no siento, como si vacía estuviese, como si muerta estuviera. Pero respiro, así que muerta no estoy, escucho mis latidos.

Me quitaré la máscara de valiente y dejaré que se queden el miedo, la tristeza y la rabia. El tiempo que fuese necesario sería lo perfecto, para sanar, para respirar, para vivir sin morir de nuevo, para no morir de vez en cuando. Sentirme, respetarme, aceptarme, para quererme y cuidarme.

Y respiro…y respiro…estoy viva, estoy aquí, ahora.